lun 4a. Sem cuaresma (Id=229)
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Yo confío en el Señor. Tu misericordia
sea mi gozo y mi alegría. Te has fijado en mi congoja.
Ego autem in Dómino sperábo. Exsultábo, et laetábor in tua misericórdia, quia respexísti humilitátem meam. Sal 30, 7-8
Oremos:
Dios nuestro, que renuevas el mundo por medio de tus sacramentos divinos;
concede a tu Iglesia aprovechar estos signos misteriosos de tu presencia y
asístela siempre en sus necesidades materiales.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Ya no se oirán gemidos ni llantos
Lectura del libro del profeta Isaías
65, 17-21
Esto dice le Señor:
"Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; lo pasado no se
recordará ni se volverá a pensar a ello, sino que habrá alegría y gozo eterno
por lo que voy a crear.
Pues convertiré en gozo a Jerusalén y a sus habitantes en alegría; me gozaré
por Jerusalén y me alegraré por mi pueblo, y ya no se oirán en ella llantos ni
lamentos. Ya no habrá allí niños que mueran al nacer
ni ancianos que no completen sus años, pues será joven quien muera a los cien
años, y a quien no llegue a ellos se le tendrá por maldito.
Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas y comerán su fruto".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 29, 2.4.-6.11-12a y 13b
Te ensalzaré, Señor, porque me has
librado.
Exsultábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.
Yo te alabo, Señor, porque me has
librado, no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Tú, Señor, me libraste
del abismo, me reanimaste cuando estaba a punto de morir.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Exsultábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.
Canten al Señor, fieles suyos, den
gracias a su santo nombre. Porque su enojo dura un instante, pero su bondad,
toda la vida: por la tarde nos domina el llanto, por la mañana todo es alegría.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Exsultábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.
Escucha, Señor, ten compasión de mí,
Señor, ven en mi ayuda. Tú cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te
daré gracias por siempre.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Exsultábo te, Dómine, quóniam extraxísti me.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Busquen el bien y no el mal para que vivan, y el Señor estará con ustedes.
Quaérite bonum, et non malum, ut vivátis;
et erit Dóminus vobíscum.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Vete, tu hijo ya está sano
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
4, 43-54
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo salió Jesús de Samaria y
continuó su viaje hacia Galilea. El mismo Jesús había declarado que un profeta
no es bien considerado en su propia tierra.
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, pues también ellos
habían estado en Jerusalén por la fiesta de la pascua y habían visto todo lo
que Jesús hizo en aquella ocasión.
Jesús visitó de nuevo Caná de Galilea, donde había
convertido el agua en vino. Había allí un
funcionario del rey, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún.
Cuando se enteró de que Jesús venía de Judea a Galilea, salió a su encuentro
para suplicarle que fuera a su casa y sanara a su hijo, que estaba a punto de
morir. Jesús le dijo:
"Si no ven signos y prodigios son incapaces de creer".
Pero el funcionario insistía:
"Señor, ven pronto, antes de que muera mi hijo".
Jesús le dijo:
"Regresa a tu casa; tu hijo ya está bien".
El hombre creyó en lo que Jesús le había dicho, y se fue. Cuando regresaba a su
casa, le salieron al encuentro sus criados para darle la noticia de que su hijo
estaba bien. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado la mejoría.
Los criados le dijeron:
"Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre".
El padre comprobó que la mejoría de su hijo había comenzado en el mismo momento
en que Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado"; y creyeron en
Jesús él y todos los suyos. Este segundo signo lo hizo Jesús al regresar de
Judea a Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, concédenos recibir todo el fruto de estas
ofrendas que te presentamos, para que muera en nosotros el antiguo poder del
pecado y nos renovemos con la participación en tu vida divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El camino del éxodo en el desierto cuaresmal
En verdad es justo bendecir tu nombre, Padre rico
en misericordia, ahora que, en nuestro itinerario hacia la luz pascual,
seguimos los pasos de Cristo, maestro y modelo de la humanidad reconciliada en
el amor.
Tú abres a
Por estos signos de salvación, unidos a los ángeles, ministros de tu gloria,
proclamamos el canto de tu alabanza:
[Misa]
Antífona
de
Les infundiré mi espíritu para que vivan
según mis mandamientos y cumplan mi voluntad, dice el Señor.
Spíritum meum ponam
in médio vestri, et fáciam ut in praecéptis
meis ambulétis, et iudícia mea custodiántis,
et operémini, dicit Dóminus.
Oración
después de
Oremos:
Que esta santa comunión, Señor, renueve y santifique nuestra vida y nos ayude a
alcanzar los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.